Todo depende del lugar hacia el que quieras ir…

Estándar

Lo que más rabia me da de la Navidad lo he descubierto hoy. No, no es la forma de aparentar lo increíblemente feliz que te hace ir con tu familia a tomar por culo, ni que te tengas que dejar la pasta en regalos o ponerte tan hasta arriba de bombones para recordar tiempos mozos. Lo que más rabia me da de la Navidad son las malditas decoraciones temporáneas. Da igual de plástico o real, de hecho, no sé cuál de las dos es peor.

_____________________ (129) a Pérdidas acumuladas de otros ejercicios ________________

 

El caballo pensaba que René no tenía razón, y que, en su oquedad, podía resonar un eco capaz de hacer temblar a Troya. Lo que no sabía es que Helena era una mujer libre. Tampoco conocía lo que hacía Penélope ni entiendo esa actitud digna de un Hades a Persefone, pero mi Demeter de invierno no va a descuidar su tierra en vano.

 

_________________________Rappels por ventas y devoluciones____________________________

Parafraseando “agua y lana”, <<para qué me voy a quejar ahora… si ya lo he hecho antes…>>. Tanto mercurio afectó al sombrerero y acabó perdiendo la cabeza. Quiero y no puedo, nunca fui capaz de decir lo que siento. Igual si creo que hago primero la foto del espejo, quizá consiga bloquear su reflejo. Qué bonito es saber español, c*jones.

____________________VAMOS A LA PLAYA a MÍ ME GUSTA BAILAR_______________________

 

Anuncios

I wish we have…

Estándar

Tonight… tonight outside feels like my heart inside

with laughter in the back mixed with fireworks

and those explosions bring no joy to myself.

I rather fear the noise each time that it surprises me,

and makes me heart shake a bit.

Every time I hear them I remember all the times that you said

that I cannot follow what you say, just because I could not reply

but the truth is that I needed more time to process my words than yours

while I have tried to convince myself that it was maybe you

who could not dance to my song.

And then I stopped singing, smiling and eating

just to please you, just to forget me because this was the only way to forget

that you would never be good for me nor you loved me.

All I do is constantly ask myself if I would ever be able to get over you,

because the more I try to keep my mind free from you

it is like I can taste you again in my mouth, and I wonder how could we have

ended up tonight, if hugging each other still in love till the morning after

or away from our addictions and missing the hell out of… whatever you miss

I am sure you have not forgotten me neither yet, and I wish we did not have to

but you give me no other choice than get away from you by listening

to stupid silly songs full of the hate that you filled me up with

after all the times I had to look away from all the pain you were causing me.

I miss you dearly and I cannot forget the times that I deeply loved you,

because I did, indeed. And instead of making me feel comfortable,

you would just push me to all the edges of that house in which we used to live.

I would have never called it survived until you could not help

but shoving me under your ideal thought of how should I behave

without even trying to listen to me, although I was the only one

who ever had the gut to speak out their mind before I even let you kiss me.

How could I have figured out, before things got rotten,

that you would infect my system beyond the limits of what I could take

and how could I have let myself to end up in this mess which tells me

you are evil and at the same time I just want to kiss your neck.

I wish that we have never ever met.

Marinero a la deriva

Estándar

Ya hace casi un mes… Y no dejo de pensar en cómo podías ser tantas personas que no conocía al mismo tiempo. Nunca llegué a saber quién eras. Nunca pensé que podría echar de menos una ilusión que me vendías envasado al vacío, como tú.

Mi mente revisa cada momento de aquella noche y de otras, y de los buenos días en tu cama y de rodar hacia ti y de abrazar un bloque de hielo insaciable de todo lo que sirviera para permanecer inmóvil. Eras más inservible que mi teclado cubierto de ropa. Siempre pensando en hacerte sonar y no ser capaz de recordar comprar pilas para recargarlo. Pero he ahí el problema: volví a echarme un peso por los hombros que jamás me perteneció.

Y entre tanta palabra, resuenan en mi cabeza otros idiomas en los que teníamos que decodificarnos, pero nunca tuviste un buen receptor ni creo que el mensaje fuera de tu interés. Sólo este último se activaba cuando tocaba quitar la ropa que cubría tus teclas.

No entiendo cómo pude llegar a quererte; cómo soy capaz de echar de menos tornarme hacia ti en una mañana de marzo sin que nada de esto haya pasado. Igual que ahora no puedo dejar de equivocarme al escribir en mi teclado nativo una vez acostumbrada a adaptarme a tus silencios y a tus cambios de revoluciones.

¿Por qué tuviste que encerrarme? ¿Por qué tuviste que salir corriendo de mí y destrozarlo todo? ¿Por qué pensaste que la plaza era un ring del que no podría saltar?

Aún recuerdo el miedo a que me tiraras al salir por el balcón. Recuerdo no creerme que me encerraras en mi propio cuarto y pensar ya entonces que la idea de huir por la ventana no era lo óptimo porque me esperaba de ti lo que fuera después de echar la llave. En ese momento, todo lo que he aprendido en estos últimos 24 años, me vino a la cabeza. Me dediqué a calcular fríamente cómo salir de la situación y recolectar todas las pruebas que me fueran posibles.

Hasta ahora, “solamente” me habías insultado, manipulado mentalmente y reducido a un saco de poco peso que podías levantar y callar tapando mi boca para que no pudiera salir ni gritar. Pedí ayuda una vez. y nadie me ayudó. Esta vez, estaba realmente a solas contigo y no sabía qué hacer.

Únicamente quería ir a la ciudad un par de horas y volver. Sentía que me estaba acomodando en un estado demasiado solitario y eso me estaba deshaciendo por dentro. Así que no entiendo por qué te molestó tanto que quisiera salir un rato, si las broncas estaban entre nosotros a la orden del día por el más mínimo movimiento que se saliera de tu plano.  Pero no… decidiste que a pesar de llevar más de la mitad del mes peleados, a sabiendas de que no quiero saber de alguien que no me sabe querer. Después de un día entero disfrutando de tu ausencia, en mi intento de alargar la felicidad que me produce la seguridad de tenerte lejos… Decides que no puedo hacer con mi vida lo que a ti no te salga de los cojones y tienes que terminar mi historia.

La verdad es que ya seguiré escribiendo otro día, ya estoy empezando a enfadarme y no. No, porque al menos ahora he salido de ese infierno que es tu presencia. Y me alegro infinito por ello, porque ahora ya no puedes manipularme más. Ya no puedes hacerme daño. Ya no voy a salvarte y sabes que el único que necesitaba un flotador eras tú. Suerte en tu tormenta, marinero. Pues el barco lo has destrozado tú solito.

No se lo cuentes a mamá

Estándar

-Hoy he hablado con mi madre, la pobre estaba preocupada porque, la verdad, no he hablado nada con ella desde que volví…-

-¿No sabe nada? ¿Y eso?-

-¿Cómo le voy a contar todo lo que me ha pasado en el último año y…? Vamos… me habría encerrado ella misma en casa y me habría dicho muy seria algo como “De aquí si que no te mueves, ahora te quedas en Madrid. Vamos hombre, si te encierra alguien, solo puedo hacerlo yo y solo vas a perder un vuelo. Ya iremos juntas a recoger tus cosas…” Y… bueno, mil cosas más… A saber… Igual no querría ir conmigo, sino ella con mi hermano y decirle cuatro cosas…-

-Ya… la verdad es que menudo disgusto se llevaría la pobre.-

 

Se me olvida queriendo

Estándar

No encuentro… Remuevo las cosas y miro debajo de la cama sin saber lo que busco… y no encuentro.

Cada vez que me muevo, la pared sigue estando ahí, en frente a mí. A veces es opaca, fría y áspera. Llena de goletelé y de cicatrices de los golpes que le vas dando.

No voy a encontrar nada aquí y lo sé, solo que a veces cierro los ojos y me quedo muy quieta. Cuando lo hago, a veces, puedo sentir la velocidad del suelo girando por debajo, el aire alrededor y de la tormenta que se avecina desde arriba.

No sé qué hago aquí, cuando no hay ningún sitio que me traiga calma. No sé qué hago ahora si cada segundo que deletreo, cada tecla que toco, es un sonido que se va para no volver.

Quizá por no querer volver nunca salí, pero al menos dejé las cosas en la puerta antes de irme. Puede que al no verlo, al estar relativamente lejos en el espacio, me calme esta ansiedad.

Sin embargo, cuando vuelvo a abrirlos lo veo. Y recuerdo. Y me acuerdo. Y lo siento, siento no haber aprendido mejor, supongo. Porque ya no es una cuestión de enseñarte, es cosa mía discernir entre ahogarme en esta fosa que se encharca o usar todas mis fuerzas para nadar fuera de este tanque.

Y a veces el agua está tranquila, en calma, me abraza con ternura y calidez. Pero tan pronto como dejo de tiritar, estalagmitas perforan mis pies y me atan al fondo. Es peor que caer, porque el dolor empieza desde el primer pinchazo, continúa por cada tirón y se intensifica mientras me hundo hacia abajo.

Deja de mantenerme en el fondo, no soy capaz de respirar a diez mil pies y tengo miedo a las oscuridades de tus profundidades. No veo ni las nubes ahogada aquí abajo.

(In) => (Out)

Estándar

Hace tiempo que no disfruto de la música, de la poesía, de las palabras.

Ya no hablo como antes y no sé si es porque intenté aprender a escuchar o porque me cuesta descifrar lo que dicen, lo que dices.

No encuentro la manera de agarrar a mi estómago con ambas manos y hacerlo bajar deshaciendo el nudo en el que se encuentra, de aclarar mi garganta al beber agua en lugar de sentir que mi sed no se apaga a cada trago, de decirle a mi corazón que no grite. Pues tampoco es para tanto.

Y en ese movimiento de brazos trepo de vuelta hacia el orgullo y pienso si realmente me haces falta, porque sé que no te necesito. Y cuando estoy ahí arriba y me veo tan pequeña a tu lado me planteo si realmente tienes tanto vértigo como dices. Quizá venga de tu manía de no querer moverte.

Es que, verás. Yo quiero correr, pero no orbitar. No quiero ir tan rápido estando anclada al mismo punto, dependiendo de su trayectoria en cada momento. Y yo me frenaría si él quisiera, pero me sorprendería que algún día llegara verdaderamente a actuar como dice que siente.

Cada vez que le besaba, quería curarle, salvarle. Pero él ya había decidido fijar su mente y no cambiaría. Así que a sabiendas de esto, veremos cuánto tardo en librarme de tu magnetismo para volver a pederme en el infinito.

Dejarme llevar a Austria volviendo por Suiza.

Estándar

Esta semana ha sido una verdadera locura. Bueno, en realidad no, pero al menos le he pegado una patada a la rutina y me he atrevido a salir de casa a hacer cosas realmente productivas para mí.

El sábado había unos talleres de una escuela de música, diseño y arte en la ciudad y decidí apuntarme con unos amigos. Total, era gratis y había títulos tan llamativos como “escribir canciones con sentimiento” o “explorar la voz de la cultura pop”. Sí, nunca me había atrevido a explorar esa faceta musical en el último año y ya lo estaba echando de menos. El llevar casi tres meses jugueteando con el ukelele y el empezar a sentirme otra vez un poco más libre, en el presente, hace que me libere delante de la gente y que me arranque a cantar, como gramola que me apodan.

Así que allí me iba a plantar el sábado por la mañana (milagro, me lo habían dado libre… a saber qué me pedirían otro fin de semana, pero bueno, terminemos esta irrupción de ansiedad) y luego… ya se vería, pues el domingo iba a ir a Colmar, Francia -menos de dos horas en transporte público teniendo en cuenta que tardo casi la mitad en llegar a la ciudad, no me parece ninguna locura-.

Sin embargo -y aquí es donde empieza lo divertido-, el viernes por la noche se cancela lo de Colmar. La verdad es que doy gracias porque llevo sin dormir en condiciones -más de cinco horas seguidas- más de tres semanas y así podía dedicarme a dormir. Pero pocas horas más tarde, otra amiga me propone en el último minuto sacarme un billete para ir a Austria (a unas dos horas y media en autobús) a visitar a unos amigos suyos donde hicieron un voluntariado dos años antes. Menos de diez euros, sin plan, con una compañera de clase (la cual creo que puedo llamar amiga después de este viaje) con la que tengo mucho en común y con la que por “h” o por “b” no he tenido la oportunidad de hacer nada -por cierto, coincidimos en el primer taller-…

No lo pensé, me salió automático. Esto es algo que llevo haciendo desde el sábado a las 10 de la mañana. Y no es en un tono negativo, al contrario. Porque lo que salió de mí fue unirme a la deriva. Por fin estaba dejándome llevar y me sentía a gusto. A pesar del cansancio, de querer descansar, me sonó la mejor idea. nunca-más-vas-a-tener-esta-oportunidad. Y lo hice.

Llevo dos días seguidos viviendo el presente y he estado mucho más tranquila que en estos últimos días. Más feliz, con más energía. He sido capaz de proyectar mis sentimientos y abrirme con gente la cual no conocía de nada. No sé muy bien explicar por qué, pero creo que estaba feliz porque estaba siendo yo.

Nota mental: la bipolaridad es una generalización a la que recurrimos para simplificar las cosas así como la rutina es una forma de crear seguridad en nuestro estilo de vida. Ambas son arcaicas y se caracterizan por llevar el ritmo que marca la sociedad.

Estoy dándome cuenta de que tengo que salir de ese círculo y perderle el miedo a la espontaneidad y buscar hacer lo que realmente me apetece en lugar de dejarme ganar por el cansancio, la pereza o el miedo. De estos tres he aprendido mucho en las últimas veinticuatro horas.

He pasado de no ser capaz de cantar delante de la gente a estar dos horas cantando en un grupo de dos personas más la tutora. Haciendo ejercicios de respiración, encontrando mi voz, el aire, explorando cómo funciona mi cuerpo cuando quiero crear un efecto. Sé que no tengo ni p*ta idea, que no soy buena; pero me hace feliz, me sirve para canalizar sentimientos y para conocerme a mí misma. Y hablando de éstos, me han reafirmado la teoría que llevo unos años utilizando “dejarte llevar y sentir la canción, sentir la historia, sentir la letra”.

Encontré muy inspirador también el taller anterior en el que teníamos que explorar en nuestro vocabulario y dejarnos llevar. Hasta me atreví a compartir mis intentos de verso rápido en cuatro minutos. Obtuve un reporte interesante y pregunté por ayuda (lo cual es otra cosa que estoy aceptando, el pedir opiniones para ver otros puntos de vista sobre aquello que me abruma o me concierne… o me pica en el centro de la curiosidad). Me confirmaron que voy por buen camino haciendo las paces conmigo misma, buscando por primera vez un sitio y un propósito que realmente me represente.

El (re)encuentro con los amigos de Nadia fue mejor de lo que esperaba. Empecé dubitativa a tocar el ukelele en el autobús. intentando raspar las cuerdas con la mayor finura posible para no molestar, hasta que ya una vez en no sé qué tren (al final en vez de dos horas, el viaje pasó a cuatro o cinco, pero la atmósfera no hacía que eso fuera un viaje, sino una tarde cualquiera, solo que probando distintos asientos de transporte público alemanes, suizos y austriacos, lo cual le da bastante vigila al asunto) estaba cantando a viva voz sin importarme nada. ¿Y lo más bonito? Nadie, absolutamente murió ni empezó a sangrar por los oídos, de hecho, he recibido más de un par de cumplidos a lo largo de el viaje.

He pasado este poco tiempo cantando, tocando, patinando y comiendo kebabs, hamburguesas con queso y galletas de chocolate. He reído hasta quedarme sin aire y he encontrado al menos tres confidentes más con los que me he sentido más cercana hacia la gente y conmigo misma. El viernes voy a informarme a esta escuela sobre cursos, pues sería interesante poder recibir alguna clase donde pudiera controlar mi voz y utilizarlo para mi recelamiento. Sin más. No busco ser buena ni siquiera, solo quiero entenderlo. Comprenderme.

Además, me han hablado de la posibilidad de unirme a proyectos de la Unión Europea a través de los cuales puedo involucrarme en trabajos artísticos que me permitan explorar este lado de mí que siento que me arde. Creo que va a ser otra semana donde aprenda y cambie mucho. Espero poder volver a sentirme tan felizmente cansada pronto.