“Inserte un título” / Pánico escénico entra en acción.

Estándar

¿Alguna vez has tenido esa sensación de querer hacer algo, pero no saber cómo empezar? O peor aún, tener tantas ideas que ninguna es lo suficientemente buena o consistente como para poder desarrollarla, y, lo que es más: no hay una que suene a “principio”.

Sí, ese es mi problema. Nunca soy capaz de definir el punto de partida de las cosas, aunque algo ya esté empezado. Quizá esa sea mi piedra en el camino: tengo el desarrollo de un problema que desconozco. Solo me centro en evolucionar algo, pero sin origen, lo cual, me lleva a un final abierto o inútil por fuerza.

La paradoja de esto reside en que, al darme cuenta del fallo de código en la investigación de lo que podría tachar como “falta de ganas”, de “creatividad o de “ideas” no es más que un olvido en el planteamiento, algo que a primera vista reside en algo tan sencillo como fijar un origen.

A esta conclusión llegué estando en una clase durante mi año en Bolonia. Michele, el profesor; cuyo nombre me trajo un quebradero de cabeza ya que lo imaginaba más bien como la forma inglesa del nombre, no como la italiana, derivando en la confusión de género y…

Bueno, supongo que necesitaba hacer esa aclaración porque habrá quien haya caído en la misma confusión y de ahí el dicho que termina en “…consuelo de tontos”. Porque sí, hace falta ser un poco imbécil para verle más sentido a una pronunciación anglosajona estando en un país de habla no inglesa… Manda narices los prejuicios y las trampas que nos pone a veces la cabeza.

¿Veis? Eso mismo es. Me dejo embriagar por el detalle, el cual es la clave indiscutible del enigma del que estamos tratando, pero no me gusta ponerlo fácil y descifrarlo sin más… Perdería su complejidad y puede que incluso disipara vuestra avidez por querer continuar esta historia… O al contrario.

Pongamos a prueba mi teoría y dejémoslo aquí de momento. Ya veremos si estaba en lo cierto o teníais cosas más importantes que hacer.

Al fin y al cabo, con solo un montón de pensamientos desordenados que no llevan a ninguna parte, ¿no?